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Acerca del Convenio N°190 sobre la eliminación de la Violencia y el Acoso en el mundo del trabajo

  Publicado el 11 de Julio, 2019

El pasado mes de junio, en el marco de la 108° Conferencia Internacional del Trabajo (la Conferencia del Centenario de la OIT), con 439 votos a favor, 7 en contra y 30 abstenciones, en una votación tripartita, se adoptó el Convenio 190 y la Recomendación N°208 relativa a la eliminación de la violencia y el acoso en el mundo del trabajo.

Esta victoria del mundo sindical, que se da en el marco de persistentes ataques al papel del multilateralismo y de los organismos internacionales, fue producto de una larga lucha de las trabajadoras y trabajadores organizados, quienes, a través de la realización de masivas campañas de información y sensibilización frente a los impactos que estas conductas tienen en el mundo del trabajo, sobre todo en los grupos más vulnerables (y muy especialmente en las mujeres), lograron que la OIT resolviera poner en tabla este debate.

Un elemento de importancia también lo constituye el hecho que dentro de los contenidos explícitos de este Convenio y Recomendación está la incorporación, por primera vez en un instrumento global, de los trabajadores del sector público, cuestión fundamental que visibiliza un ámbito laboral frecuentemente postergado.

La Violencia y el Acoso en el mundo del trabajo son conceptos que por primera vez se abordan en instrumentos internacionales y, sin duda, nos proporcionarán la posibilidad de construir un futuro del trabajo con dignidad y respeto; cuestiones que han sido demandadas también, históricamente, por movimientos globales tales como el “ Me Too ”, “ Ni una menos ” y “ 8M” , entre otros.

La adopción de estos nuevos instrumentos dan cuenta de la importancia del tripartismo y el diálogo social. Se trata de herramientas que contribuirán a reforzar el papel de la negociación colectiva, la libertad sindical y el trabajo decente.

Ahora bien, los principales contenidos del Convenio y la Recomendación, son los siguientes:

1. El Convenio reconoce el derecho a un trabajo decente y seguro, como derecho humano fundamental. En tal sentido, se reconoce que la violencia y el acoso en el mundo del trabajo constituye una violación a los derechos humanos.
2. El Convenio incorpora el enfoque de género al señalar que el acoso afecta más comúnmente a las mujeres y niñas, entendiendo el acoso sexual como una de las experiencias más ofensivas y degradantes que puede sufrir una persona en su lugar de trabajo (aunque también aborda otros grupos de frecuente vulnerabilidad, como lo son los jóvenes, migrantes y los miembros de la comunidad LQTBQ+, entre otros).
3. Para efectos del convenio, la expresión “violencia o acoso” designa comportamientos y prácticas inaceptables, sea que se manifiesten una sola vez o de manera repetida. A su vez, no es necesario que la violencia o el acoso cause daño. Basta con que sea susceptible de causarlo.
4. El derecho a un mundo laboral libre de violencia abarca todo el espectro de trabajadores posible: públicos o privados, contratados, desempleados, estudiantes en práctica, voluntarios y aprendices e incluso a aquellos sujetos individuales que cumplen funciones de jefatura.
5. La violencia y acoso en el mundo del trabajo puede darse en el lugar del trabajo, en relación con el trabajo o como resultado del mismo (así, por ejemplo, se incluye la violencia durante el trayecto, en actividades sociales, en instalaciones sanitarias, etcétera).
6. La prevención, protección y erradicación de la violencia y el acoso en el mundo del trabajo forma parte de los contenidos de toda negociación colectiva (reglada o no), ampliando, por tanto, la cobertura de las temáticas a negociar entre Gobiernos, Empleadores y Organizaciones de Trabajadores (as). En el mismo sentido, el Convenio reconoce que existe una relación indisoluble entre la libertad sindical, la negociación colectiva y el trabajo decente y seguro.
7. El convenio obliga a los gobiernos a modificar las respectivas legislaciones nacionales en materia de prevención, promoción y erradicación de la violencia. En tal carácter, existe la obligación de adecuar procedimientos judiciales y adoptar una serie de medidas de asistencia jurídica, social, psicológica, médica y administrativa para las víctimas.
8. Reconoce que la violencia doméstica puede influir en el comportamiento laboral de un trabajador (a), por lo que los empleadores deben hacerse cargo, a través de distintos mecanismos, del fenómeno que experimenta la víctima.
9. El Convenio se refiere expresamente a las vías de reparación y asistencia a las víctimas, estableciendo, entre otras, las siguientes obligaciones:
a. Adecuar la legislación para permitir que la víctima de violencia o acoso pueda renunciar a su trabajo percibiendo su indemnización por años servidos.
b. Adecuar la legislación para que las víctimas puedan recibir asistencia gratuita de abogados (as) para su defensa en juicio.
c. Adecuar la dotación de tribunales especializados en asuntos de violencia y acoso por razón de género (equipos
multidisciplinarios).
d. Dotar de recursos a las instituciones para que la difusión del convenio sea traducido a los idiomas de las personas migrantes.
e. Adecuar todo procedimiento de violencia y acoso para que se invierta la carga de la prueba. Esto es, que no sea la víctima quien deba demostrar la violencia o el acoso sino el o la victimaria quien deba demostrar que la acusación no es verdadera.
10. Además, el Convenio sugiere medidas que exigen esfuerzos presupuestarios de los Estados, para implementar, entre otras cosas:
– Un servicio de atención telefónica disponible las 24 horas del día.
– Creación de centros especializados para intervención en crisis.
– Creación de centros de acogida para la permanencia de personas víctimas de violencia o acoso.
– Establecimiento de licencia médica para víctimas de violencia doméstica.

A futuro, la tarea del movimiento sindical respecto del tema continúa. Es importante informar al conjunto de los trabajadores y trabajadoras acerca de los alcances que tendrán estos nuevos instrumentos internacionales y, sobretodo, persistir en el diálogo social con los mandantes para asegurar su apoyo y pronto envío al Parlamento Chileno, quienes finalmente deberán votar la ratificación de Chile.

Finalmente, resulta necesario agradecer la posibilidad que la ISP (Internacional de Servicios Públicos); la CSA (Confederación Sindical de las Américas); la CUT-Chile (Central Unitaria de Trabajadores) y la ANEF (Agrupación Nacional de Empleados Fiscales), me hayan permitido participar activamente en el proceso de discusión, negociación y aprobación de tan importante instrumento internacional.

Vicepresidenta de Relaciones Internacionales ANEF

Angela Rifo Castillo

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*Foto y Vídeo: Gentileza OIT

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