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ANFUMMA, FENATRAMA y ANEF rechazan dichos de Diego Riveaux

  Publicado el 01 de Abril, 2021

Ante los dichos del Sr. Diego Riveaux, ex SEREMI de Medio Ambiente de la Región Metropolitana, en un medio de prensa de circulación nacional, quisiéramos comunicar nuestro más profundo rechazo al desdén expresado por el ahora candidato constituyente por la UDI a los trabajadores y trabajadoras públicas. Creemos que es una afrenta directa a quienes trabajaron con él, y una falta de respeto al valor de la función pública.

Por una parte, los funcionarios y funcionarias son quienes han diseñado, elaborado e implementado las políticas públicas desde distintas funciones, y que, con los escasos recursos existentes para ello, entregan su fuerza de trabajo, inclusive en los momentos más difíciles de la pandemia, permitiendo así, la continuidad del funcionamiento de los servicios del Estado, proveyendo muchas veces, por sus propios medios, los recursos necesarios para realizar sus tareas diarias. Durante esta pandemia, ha quedado en evidencia la importancia del trabajo de miles de funcionarios y funcionarias de los servicios públicos, que han dado sustento a los tratamientos de salud, a la vacunación y la prestación de servicios fundamentales para la ciudadanía como, por ejemplo, la entrega de las escasas ayudas que el gobierno ha realizado. Resulta increíble que un ex funcionario de confianza y partidario de un gobierno que ha tenido una gestión paupérrima en la crisis sanitaria, social y económica que vive nuestro país, acuse a funcionarios y funcionarias públicas de hacer mal su trabajo. Resulta impropio y de una cobardía aún mayor, que esas afirmaciones no las haya realizado cuando ejercía su cargo.

Cabe señalar que el Sr. Riveaux, desempeñó sus funciones, entre marzo de 2019 y enero de 2021, es decir, no alcanzó a completar dos años en el cargo de Seremi del Medio Ambiente. Su único antecedente de competencia para ejercer el cargo era ser militante de la UDI y ocupar un cupo como parte del cuoteo político que estableció este gobierno. Si bien, esta práctica no es exclusiva de este gobierno para los cargos de confianza, es necesario dejar en claro que el Sr. Riveaux no llegó a ejercer las funciones de Seremi por su mérito al cargo, ni por sus conocimientos en derecho administrativo, ni menos por su competencia respecto a temáticas medioambientales; menos aún por su interés en la función púbica. Por cierto, dicho cargo, se pagó con los impuestos de todos y todas las chilenas, incluida la remuneración por función crítica, que es el monto adicional que se entrega a las autoridades de confianza por la lealtad al gobierno. Incluso más, también fue de cargo a todos y todas las chilenas, los videos que realizó el Sr. Riveaux con motivo de las fiestas patrias, dejándonos como herencia de su paso y “gran” legado por el servicio público, una serie de payas dieciocheras que aún se pueden ver en Youtube.

De sus afirmaciones, se desprende un discurso que centra su mirada en lo punitivo, en el castigo a los funcionarios y funcionarias del Estado “cuando cometen un error” (sic), como si ahí estuviera el foco y fondo de los problemas que tiene hoy nuestro país. El Sr. Riveaux se desentiende, más bien no entiende los fundamentos y origen del descontento social que se ha expresado con fuerza desde octubre de 2019. Además, si hay algo que ha quedado claro durante el transcurso de la profunda crisis sanitaria, económica y social por la cual atraviesa nuestro país, es que, precisamente, necesitamos un Estado distinto, uno que rescate y anteponga el sentido de lo colectivo, que reconozca el esfuerzo de los funcionarios y funcionarias públicos, la de los trabajadores de la primera línea de la salud que han pagado, incluso con sus vidas, la lucha contra la pandemia; la de los mismos funcionarios de la institucionalidad ambiental en donde, por ejemplo, los equipos de fiscalización han estado en forma permanente en las calles, monitoreando la Gestión de Episodios Críticos (GEC), en comunas en cuarentena; los funcionarios que realizan los procesos de participación ciudadana y consulta indígena que han debido salir a terreno, de manera forzosa, a visitar a las organizaciones y comunidades en los diferentes territorios.

En síntesis, necesitamos un Estado que fortalezca la función pública, no las penas punitivas, en donde además se cuenta con una serie de instrumentos que le son aplicables al funcionariado, incluida la destitución, si ese fuese el caso. El Sr. Riveaux pretende castigar a quienes tienen empleos a plazo fijo, condiciones contractuales que se renuevan año a año, despidos sin indemnización, es decir, no cuentan con las condiciones de estabilidad laboral mínimas y están lejos de poder homologarse a los estándares establecidos por la OIT, suscritos por Chile.

Por último, queremos manifestar que tenemos la convicción de que la futura Convención Constituyente, no puede estar integrada por personas que tienen una animadversión preconcebida respecto al Estado y sus trabajadoras y trabajadores. Por el contrario, hoy nuestro país, y así se expresó claramente en octubre del 2019 y en el Plebiscito del 2020, requiere un Estado con un fuerte compromiso social, con recursos adecuados, para poder responder a las necesidades de salud, educación, vivienda, cuidado del medio ambiente e igualdad de género. A fin de cuentas, un Estado Solidario, que permita la generación de políticas públicas para satisfacer las necesidades del cual debe ser su principal beneficiario: la ciudadanía y la población más postergada de nuestro país.

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