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DECLARACIÓN ANEF, RESPECTO DE LA SITUACIÓN DEL PUEBLO MAPUCHE

  Publicado el 24 de Agosto, 2009

A estas alturas, los restos de Jaime Mendoza Collío descansan en la pacha mama, inmerso en su tierra ancestral tan querida por él y su valerosa familia que no termina de entender porqué un Carabinero lo asesinó fríamente y sin motivo alguno. Quizás su hijo de tan solo 4 años vea a futuro que la sangre de su padre no fue en vano y todas las Comunidades mapuches sean tratadas como personas y no como meros ciudadanos de segunda clase, sin derechos.

Lo que le corresponde ahora al Estado y sociedad chilena es exigir que este nuevo crimen no quede impune como los antes mencionados. Y que se le reconozca al pueblo mapuche y a la sociedad toda, su derecho y su deber a defender su identidad, a reclamar su territorio y a proclamar la vida, tal como lo indica la declaración de la Pastoral Mapuche de la Iglesia Católica en un comunicado reciente que lo suscriben religiosas, sacerdotes y laicos de Temuco, Villarrica y Concepción.

Tampoco se posible aceptar las manipulaciones mediáticas culpando sólo a los Comuneros mapuches de la violencia que se vive en esa zona desde hace años. Y, menos la ineptitud gubernamental que solo balbucea posibles opciones a las legítimas demandas de esas Comunidades. Hoy, ante este crimen brutal, tanto el ministro del Interior, como su Subsecretario deben asumir la responsabilidad política que les corresponde, de lo contrario querría decir que los mandos superiores de Carabineros operan sin límites y no le rinden cuentas a sus superiores civiles de sus actos represivos.

No se pueden ubicar solo en la esfera policial las variadas y urgentes demandas de las familias mapuches, esto sería, simplemente, criminalizar oficialmente la demanda de este pueblo. Así se lo hicieron ver al Gobierno solo hace unos días monseñor Camilo Vial, obispo de Temuco al propio ministro Edmundo Pérez Yoma. En esa ocasión el obispo de Temuco le hizo ver el peligro que significaba para toda la región el trasladar desde Santiago fuerzas policiales \”de elite\” portando armamento militar, no solo disuasivo para ejercer la represión.

No pasaron un par de semanas y cayó abatido el joven comunero Mendoza Collío. Entonces, sí se le advirtió a la autoridad en forma responsable de la inconveniencia de llevar a personal \”de elite\” y con armamento de guerra, son estas autoridades de Gobierno quienes deben dar explicaciones a la familia del asesinado, a la Iglesia y al país entero. Esto como un gesto mínimo ya que en una sociedad auténticamente democrática y civilizada, por este crimen el ministro del Interior debe renunciar para admitir su error y demostrar al país que la competencia va de la mano del derecho a la vida.

Chile no se merece este estado de cosas. De una vez por todas Carabineros y el Gobierno se deben hacer responsables de la violencia que genera la represión. No se puede tener doble estándar cuando la vida de personas está de por medio. Menos aun, si ciertas autoridades y mandos superiores se declaran cristianos. El respeto por los derechos humanos no se puede invocar solo por conveniencia, de ser así la descomposición moral y el abuso serán muy difíciles de superar como sociedad.

Esperemos que la sangre de los jóvenes comuneros mapuches y trabajadores asesinados a manos de Carabineros; Alex Lemún, Matías Catrileo, Jaime Mendoza Collío y Rodrigo Cisternas sirva para que nuestra Nación avance en la justicia, la igualdad y en el respeto que se merece toda persona que lucha por sus legítimos derechos.

Los trabajadores (as) públicos también defendemos la vida y los derechos de todas y todos

 

DIRECTORIO NACIONAL ANEF

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