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Discurso del Presidente ANEF en la Asamblea Nacional Extraordinaria

  Publicado el 13 de Marzo, 2020

Compañeras/os/es:

Quiero saludar a los dirigentes y dirigentas de nuestras asociaciones afiliadas y presidentes y presidentas regionales, a nombre del Directorio Nacional de ANEF, agradezco su presencia y participación en nuestra XV° Asamblea Nacional Extraordinaria, órgano que constituye la mayor instancia de deliberación y resolución colectiva consagrada en nuestros estatutos. Sean ustedes muy bienvenidos.

Al ser esta la primera Asamblea Nacional que realizamos después del estallido social, no puedo dejar de señalar que nuestra historia política y social de estos últimos 30 años tendrá un antes y un después a partir de ese 18 de octubre, en que Chile despertó, cansado de injusticias, corrupción y abusos.

Las multitudinarias manifestaciones y protestas, a lo largo y ancho del país, fueron las expresiones más claras del agotamiento de un modelo y de un sistema que se veía aparentemente inamovible, pero que tenía pies de barro, creando el pánico entre los poderosos y detentadores del poder.

El 18 de octubre de 2019 no es un hito aislado. Es un quiebre en la historia de una democracia débil y tutelada, cuyo sistema neoliberal parecía intocable y sin contrapesos. El gesto histórico de las y los estudiantes secundarios llamando a evadir el pago del metro, desnudó la rabia colectiva acumulada por un largo período. Fueron casi tres décadas donde, bajo el espejismo de un crecimiento económico, se incubó y profundizó una desigualdad estructural y una cultura del abuso de la élite empresarial. Situación validada por la clase política y los gobiernos de turno y mil veces denunciada y repudiada por el movimiento sindical, social y estudiantil.

Es en este contexto es que el pueblo y la ciudadanía en todo el país, de manera espontánea, salieron a las calles, poniendo de rodillas a un gobierno, cuyo programa contenía precisamente la profundización del modelo neoliberal.

Las movilizaciones tuvieron como respuesta la represión militar y policial, caracterizada por una sistemática, grave y masiva violación de los derechos humanos, hechos constatados por al menos cuatro informes de organismos internacionales. Por eso, vaya nuestro reconocimiento y homenaje al pueblo chileno que se puso de pie y ha dado una lucha que no termina, y que continuará mientras las inmensas brechas de desigualdad y los abusos no desaparezcan.

Sea esta también una ocasión para recordar y rendir homenaje a las víctimas de la represión, reafirmando nuestro compromiso de justicia, sanción a los culpables y sus cómplices y de reparación a las víctimas. Ratificando también nuestra lucha y trabajo a favor de la defensa permanente de los derechos humanos.  Hoy más que nunca decimos: Ni perdón ni olvido, justicia y reparación.

1. – Objetivo de la Asamblea Extraordinaria

Conforme a los acuerdos del Directorio Nacional y del Directorio Ampliado de ANEF, hemos citado a esta Asamblea en carácter de extraordinaria, a fin de tratar una única materia “debate y plan de acción respecto del proceso constituyente”. En virtud de lo cual y conforme a nuestros estatutos deberemos concentrar y focalizar nuestras deliberaciones y resoluciones en torno a dicha convocatoria.

2. – Nueva Constitución como demanda histórica

Con fuerza y determinación, desde su dictación y durante su vigencia, hemos rechazado esta Constitución espuria, impuesta por la dictadura cívico-militar pinochetista y la hemos denunciado como un cerrojo ideológico que impide avanzar en las transformaciones sociales que Chile requiere, y hemos postulado un nuevo pacto social e institucional que supere la impronta neoliberal de un Estado meramente subsidiario al servicio del gran empresariado nacional e internacional.

Contar con una nueva Constitución para Chile, elaborada por medio de una Asamblea Constituyente, es una demanda histórica de esta Confederación, que ha estado presente en nuestro trabajo sindical de los últimos 20 años y que fundada en nuestra concepción de un sindicalismo socio-político que -sin dejar nuestro compromiso en la defensa de los derechos y la representación de los intereses de nuestros afiliados- nos permite actuar como protagonista del quehacer nacional, participando en el debate público y fijando posiciones frente a los grandes problemas del país.

En agosto de 2005, hace ya 15 años, en nuestra propuesta “Chile un país de mayorías” decíamos:

“Chile en las últimas décadas ha desarrollado un modelo de sociedad que fomenta el individualismo, encumbra el consumo (…); exacerba la competencia, discrimina y estratifica a la población, excluye a grandes mayorías y concentra riquezas en unos pocos; y centra en el mercado y el capital las expectativas de desarrollo de las/os ciudadanos/as”.

Y pongan atención, lo dijimos 15 años atrás:

“Tenemos una democracia anémica, meramente formal, sólo restringida al espacio electoral; con institucionalidad pública y actores políticos que mantienen una cultura autoritaria; con escasa voluntad política para abrir canales que permitan compartir con la ciudadanía el quehacer público, lo que ha derivado en la pérdida de confianza en el sistema político…”

Y más adelante en ese documento señalábamos:

“Golpea la conciencia ciudadana el enriquecimiento de unas pocas familias, de los holdings y corporaciones internacionales, que se potenciaron con la dictadura y se consolidaron con los gobiernos de la Concertación…”

Para concluir finalmente afirmábamos:

“Se debe avanzar hacia una nueva Constitución que consagre un Estado democrático y social de derecho, unitario descentralizado (…) La nueva Constitución debe consagrar (…) derechos civiles, políticos, sociales, económicos, ambientales y culturales (…) .ampliar las competencias de municipios y regiones, establecer la plena protección de los derechos humanos…

Una Constitución que reconozca la iniciativa popular de la Ley, la participación ciudadana en las decisiones públicas a través del plebiscito, los derechos de los pueblos originarios, para que éstos accedan a una auto representación, la preservación de su identidad y diversidad cultural…”

Todo eso lo decíamos y denunciamos 15 años antes del estallido social.

Por otra parte, en junio de 2013, en otro documento oficial de ANEF “Propuesta programática para un Nuevo Chile” también ratificábamos lo citado anteriormente.

Estos hitos de nuestra vida sindical, deben ser el eje de nuestra actual reflexión en la coyuntura que nos corresponde hoy enfrentar. Esto junto a las circunstancias históricas que se crean a partir del estallido social -que constituye una ruptura con el discurso hegemónico de los poderosos, de los satisfechos y de los acomodaticios – coloca en un gran primer plano esta reivindicación que concita el apoyo de estudiantes, trabajadores/as, el pueblo y las grandes mayorías ciudadanas; que han salido a las calles exigiendo cambios estructurales y substanciales, un nuevo contrato social que acabe con el abuso y la desigualdad social.

3.- Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución

Las fuerzas reaccionarias de la derecha hegemónica y la clase política formal, reunidos en el parlamento, se apropiaron de esta exigencia popular, y en una cocina política donde el movimiento social y sindical estaba ausente, se comprometieron en un itinerario constitucional.

Nuestra Confederación expresó su rechazo desde un inicio, a este acuerdo que se gestó a espaldas del pueblo movilizado, en un aprovechamiento evidente para aminorar la profunda crisis de representación y el desprestigio que aqueja a la política tradicional.

4.- Paradigma histórico, el camino hacia un nueva Constitución

No obstante el rechazo anteriormente referido, la construcción de un itinerario real hacia una nueva Constitución, concebida como “una página en blanco”, que puede significar el término definitivo de la Constitución de la dictadura, es un hecho político que no se puede soslayar, especialmente frente a la oportunidad histórica de un referéndum en que todas las chilenas y chilenos decidirán una nueva Carta fundamental, la que deberá remover las raíces del autoritarismo y eliminar el privilegio normativo de los propietarios del gran capital.

Este es un momento clave para la historia de nuestro país, puede ser una oportunidad para refundar y corregir aspectos centrales de la política que nos rige, una política que ha profundizado la desigualdad y ha permitido una relación impune y protegida, entre el dinero y el mundo legislativo. Que amordazó y debilitó profundamente a la clase trabajadora y los sindicatos y redujo al Estado, en el marco de un modelo neoliberal, a cumplir un rol subsidiario y débilmente regulador.

5.- Consideraciones para una decisión

Bajo estas consideraciones surge el imperativo de la participación activa de la ANEF en el proceso constituyente, como un importante agente de cambio, promoviendo y apoyando un pronunciamiento masivo en favor de una nueva Constitución. Hoy estamos enfrentados a un trance histórico en un horizonte acotado de tiempo y es evidente que se trata de una oportunidad que ha concitado el interés y apoyo popular mayoritario.

6.-Contenido de una tarea que se impone a la Asamblea

De esta manera, nuestra Confederación deberá reiterar su postura histórica en favor de una nueva Constitución y desarrollar un trabajo para apoyar la única opción que permite lograr este objetivo, a través de una Convención Constituyente.

Luego, realizar todas las acciones necesarias para orientar el contenido de la nueva Constitución con una nueva concepción del rol del Estado, establecimiento de derechos sociales y previsionales y una resignificación de la función pública y del papel trascendente de los trabajadores/as del Estado, que permitan la construcción de una sociedad más justa y democrática.

El desafío es ampliar el debate que realizaremos en nuestra Asamblea Nacional y comprometernos con el proceso constituyente para seguir empujando los cambios que requiere nuestra forma de vida política, económica y social.

¿Por qué y para qué Chile necesita una nueva Constitución? Por citar algunos ejemplos; para derogar la prohibición que existe para declarar la huelga en el Sector Público, derecho a la negociación colectiva de carácter ramal; derogar la disposición que los/as dirigentes sindicales deben renunciar a sus cargos para postular a cargos de representación popular; que establezca derechos; derecho al trabajo decente; derecho a la salud; derecho a la educación gratuita y de calidad; derecho a la vivienda; derecho al medio ambiente libre de contaminación; derecho a la seguridad social; derechos culturales; etc.

Necesitamos transformar la concepción de un Estado meramente subsidiario y formalmente regulador del mercado, por un Estado social, plurinacional, descentralizado democrático, solidario y que pueda intervenir en todas las áreas de la vida nacional, incluso asumiendo actividades económicas, empresariales y comerciales, cuando así lo requiera el interés nacional, y promueva una nueva matriz productiva sustentable, no exclusivamente extractivista.

Un Estado que sustentado en nuevo modelo de desarrollo, nos permita crecer en igualdad de condiciones, con dignidad, con valores y principios que pongan a las personas como el eje central de la vida nacional y de la formulación de las políticas públicas.

Hoy estamos llamados a representar las demandas del pueblo chileno, cumpliendo un papel fundamental como articulador de amplios segmentos de la población que participa en organizaciones sociales, sindicales, culturales y políticas, para velar por que esas demandas se cumplan, es nuestro deber particularmente lograr más y mejor Estado para prestar servicios de calidad a los/as ciudadanos/as.

Bajo estas consideraciones surge como un imperativo histórico la participación activa de la ANEF como un importante agente en los cambios esenciales y estructurales, a partir de la posibilidad de un pronunciamiento masivo a favor del plebiscito por una nueva Constitución.

Hoy estamos enfrentados a un trance histórico en un horizonte acotado de tiempo y es evidente que se trata de una oportunidad que ha concitado un mayoritario apoyo popular.

Entonces, es preciso y necesario que reflexionemos y analicemos mediante un trabajo serio, en un debate franco, pero fraternal y respetuoso de las distintas posiciones, para determinar cuál será nuestro rol, posición y voz, como la mayor Agrupación sindical de trabajadores/as del Estado, en el proceso constituyente que vive nuestro país y cuáles son las materias y nuestras demandas que corresponde queden plasmada a nivel constitucional.

Antes de terminar esta intervención, debo compartir con ustedes la grave e injusta situación que aqueja a cuatro de nuestros compañeros/as del Servicio Médico Legal, que están siendo despedidos, luego de un sumario en que se les acusa de llamar a un paro sin dejar turnos éticos.

Esta inaceptable situación debe ser repudiada por ANEF y sus afiliadas y, expresamos a los afectados, nuestra amplia solidaridad, así se lo manifesté al reunirme con ellos el día de ayer. Hoy en esta Asamblea resolveremos y mandataremos al Directorio Nacional de ANEF, a fin de que tome todas las medidas en las áreas administrativas, ministeriales, Contraloría, ministerio, gobierno, Parlamento y la Justicia nacional e internacional, les decimos a estos dirigentes que no están solos y que defenderemos su fuero sindical y su derecho al trabajo.

Finalmente, estimadas compañeras y compañeros, los insto a defender nuestro derecho a soñar. Ese debe ser nuestro horizonte. Soñar el futuro que deseamos, luchar y trabajar incansablemente para contribuir desde nuestras particularidades de trabajadores y trabajadoras del Estado, en la construcción de un país con menos injusticias, con menos desigualdades, sin discriminación ni exclusiones, una patria con más libertades y con más democracia.

Este momento quedará grabado en la historia. Nuestros hijos/as y el mundo entero sabrán lo que hicimos o dejamos de hacer, por terminar con las profundas desigualdades en que varias generaciones de chilenos/as/es debieron crecer.

No nos vamos a rendir y con nuestro legado histórico, con nuestras grandezas y limitaciones siguiendo el ejemplo de nuestros fundadores y mártires, continuaremos en la lucha por una patria para todos, todas y todes.

Presidente ANEF, José Pérez Debelli
12 de marzo 2020

 

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