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Lista E-Entrevista a Carlos Insunza: “ANEF es un actor político sindical que busca construir en nuestra sociedad mayorías sociales, ciudadanas, políticas, en función de impulsar transformaciones para superar los marcos de restricción neoliberal y de mercantilización”

  Publicado el 10 de Diciembre, 2018

Considerando que el próximo periodo del Directorio Nacional de la ANEF es de tres años y que coincide con los tres años que le restan a este gobierno, ¿Cómo debiese enfrentar la ANEF a la actual administración del Estado?

El debate de nuestra organización de cómo enfrentar al gobierno de derecha y particularmente sus anuncios programáticos que se han ido plasmando en hechos concretos durante los últimos meses, ha sido un debate muy amplio en nuestra organización durante este año. Muy tempranamente el Directorio Nacional y el Directorio Nacional Ampliado iniciamos un proceso de discusión en que afinamos las líneas centrales que validó nuestra Asamblea Extraordinaria el mes de abril y posteriormente nuestra Asamblea Ordinaria y Extraordinaria del mes de agosto. El carácter del gobierno deja muy claro que el rol de la ANEF de este periodo va ser continuar en la senda de la defensa del empleo público y en la senda de la defensa de la función pública. Probablemente lo que va a ir avanzando, como una necesidad de la organización, es la capacidad no solo de resistir o de enfrentar lo que el gobierno plantee o busque implementar, sino que ser capaz de consolidar y repotenciar su propia agenda frente a esta situación política que vamos a vivir durante el próximo periodo. Pero, además, como nuestra organización ha venido ratificando insistentemente, hace por lo menos 10 o 15 años, se sigue visualizando como un actor político sindical que lo que busca es construir en nuestra sociedad mayorías sociales, ciudadanas, políticas, en función de impulsar transformaciones y conducciones democráticas de nuestra sociedad que amplíen los derechos, no solo de los trabajadores públicos, sino que finalmente de la ciudadanía toda para superar los marcos de restricción neoliberal y de mercantilización que hoy día son la tónica, es evidente que las tareas de la ANEF se van a incrementar. Me ha parecido de primera importancia que los últimos debates que hemos dado el Consejo de Presidentes y Delegados hay una cantidad cada vez mayor de dirigentes nacionales de nuestras asociaciones base que visualizan que la tarea no es solo del Directorio Nacional de la ANEF, no es solo de la estructura de carácter nacional o regional que conduce esta organización, sino que finalmente es una tarea de cada organización de base, que respecto de las tareas institucionales en que se desempeñan los desafíos que tienen estas instituciones respecto de los derechos de las mayorías de nuestro país, tienen que ser capaces de articular demandas y propuestas que vayan sumando, agregando, potenciando una plataforma de carácter más general que visualice estas demandas centrales de defensa del empleo y la función pública, en no solo como tarea de resistencia, sino como tarea de proyección en función de consolidar un espacio y una propuesta compartida por muchas y muchos que transforme todas las principales áreas de nuestra sociedad que hemos relevado carencias; la protección de la infancia por supuesto, y no en lo lógica que está planteando el gobierno, la implementación de políticas públicas que superen la pobreza y la precariedad en nuestro país, y por supuesto no en la línea de mercantilización que hoy día está planteando el gobierno. Y de la misma manera en educación, en salud, en salud pública sobre todo, en el ámbito tributario, donde hoy día hay un tremendo desafío a propósito de este proyecto regresivo que plantea el gobierno, pero donde lo central no es solo enfrentar lo que viene desde quienes quieren seguir profundizando la mercantilización de nuestra sociedad y el despotenciamiento del Estado en ello, sino que ser capaces de proponer las alternativas necesarias para convencer, para articular, para unificar a todos quienes visualizan una sociedad de carácter democrático, solidario, y finalmente donde el Estado juegue un papel central y por tanto los funcionarios públicos sean reconocidos como actores relevantes no tan solo en sus tareas sindicales y cotidianas en este espacio social.

¿Cuáles son las principales propuestas de la Lista E?

Nosotros entendemos que el debate en la ANEF respecto de la plataforma es un debate bien acotado. Nosotros tenemos una organización con una amplia plataforma consolidada, donde las demandas de carácter propias están identificadas y se han ido expresando en los acuerdos de proyección con el gobierno de la presidenta Bachelet muy fuertemente, y hoy día también en un grado bastante menor en el acuerdo que se suscribió entre la Mesa del Sector Público y la ANEF y el gobierno. Por tanto nuestras propuestas siguen siendo propuestas que busquen ser capaces de poner en el centro las tareas de reformas legales que terminen y vayan acotando la precariedad en el Estado y la inestabilidad de los funcionarios públicos. Que ya no sea solo un problema de la buena o mala disposición de las autoridades de turno en cada servicio lo que genere los marcos, sino que lo que hoy día se ha consolidado como normas rectoras de parte del Servicio Civil, que son un impulso importante pero insuficiente, en esta perspectiva se transforme en legislación. En segundo lugar, nuestra propuesta tiene que ver con seguir poniendo, que hoy día la ANEF lo es, a la ANEF como un actor central en la articulación de las fuerzas progresistas del país. La ANEF ha sido hoy por hoy la única organización capaz de unificar al conjunto de las fuerzas de oposición entorno a sus planteamientos y demandas, lo demostramos a inicio de años cuando tuvimos la primera ofensiva de despidos y de término de contratas anticipados, y lo demostramos nuevamente en la lucha que dimos durante todo el año, en particular estas últimas semanas.

¿Entonces qué rol debiese asumir la ANEF en ese contexto socio político?

Me parece que preguntar respecto del rol de la ANEF, de ese legado histórico, en el año que estamos conmemorando 75 años existencia de la ANEF, tiene más valor que nunca, y me parece que este Aniversario, con los espacios que hemos generado de conmemoración, el ir reflexionando y revitalizando este legado, menos desde el mito y más desde la realidad. La ANEF es una fuerza social indispensable en este país. La ANEF vino en su momento, como en citas de Clotario menos conocidas como la de “La Unidad es invencible”, vino a articular a una fuerza social que no tenía voz propia o que se expresaba de manera muy parcial. Después de 75 años esta voz existe y está instalada y tiene un tremendo rol que jugar. Pero, cuando hoy los debates en el movimiento sindical se dan respecto de su debate interno, se dan respecto de las mismas claves y con las mismas inserciones y cuñas que nos instalan nuestros adversarios, nuestros enemigos de clase, es necesario realizar una reflexión más profunda. Quienes pretendan limitar el rol del sindicalismo público a un rol corporativo, lo que están haciendo es impedir la posibilidad de resolver de manera estructural las problemáticas no solo del mundo del trabajo particular del Estado, sino que finalmente del conjunto de los trabajadores y trabajadoras del país. La ANEF no nació fundada por Clotario Blest, y todos los que concurrieron a esa fundación, como un instrumento que buscaba beneficiar a los trabajadores públicos, en el día 1, en su declaración de principios era construir la más amplia unidad de los trabajadores y superar la situación de carencia que vivían los funcionarios públicos, pero en mucho mayor medida otros trabajadores que estaban en condiciones más precarias. Y es por eso que la ANEF es la punta de lanza de la construcción de la Central Única de Trabajadores 10 años después de su fundación. De la misma manera que quienes pretenden aislar a la ANEF del debate de la sociedad que se expresa de múltiples maneras; en otros actores sociales, otros actores sindicales, y también en la representación política que existe en el país, y pretenden instalar la disyuntiva de que la autonomía sindical sería el equivalente a no tener ningún tipo de relación, vinculo o militancia de parte de quienes somos dirigentes o de quienes son representantes de los partidos, nos pone en una situación absurda de no tener ninguna capacidad de incidencia real hoy día en que la sociedad requiere avanzar en transformación. Este legado de la ANEF debe expresarse hoy día en una capacidad que está absolutamente vinculada a las preguntas anteriores. No es posible que la ANEF sea un actor social transformador si no es capaz de jugar un rol de unidad del movimiento sindical, de unidad más amplia del movimiento social y de promover la unidad más amplia de las fuerzas políticas democráticas y progresistas. No es posible que eso se realice con un aporte real de la ANEF si es que eso no va asociado a tener su propia plataforma, a que esta autonomía se exprese no a través de la negación de otros, sino respecto de tener sus propias posiciones construidas en su democracia interna, para ser capaces de impulsar el debate de todos los demás actores. Entonces el legado de la ANEF, el legado de Clotario, el legado de Tucapel, el legado de sacrificio hoy día del movimiento sindical que nosotros representamos está absolutamente a la orden del día, quizás no, y que bueno que no con esa necesidad heroica de esa capacidad de poner en peligro la vida si las circunstancias lo requieren, pero si con la necesidad que los dirigentes sindicales tengan compromisos plenos con las tareas que asumen, y tengan compromisos plenos con estas visiones que solo en las que, en mi opinión por lo menos, se apegan con mucho mayor honestidad y nitidez al legado histórico que esta ANEF representa. No es casual que los hechos y de las citas de Clotario, o de la ANEF que hemos relevado tienen que ver con esta mirada de la ANEF como una organización sindical al servicio del pueblo de Chile, y eso tiene materialización concretas en esta capacidad de ser un actor político sindical, de jugar roles en el ámbito social, pero sobre todo de construir plataformas de lucha y de demandas que se hagan cargo, por su puesto de las necesidades de los trabajadores públicos, pero mucho más ampliamente de las necesidades de la ciudadanía, de las mayorías del país respecto de las instituciones en donde nosotros trabajamos.

¿Qué opinión tienes de la negociación colectiva de la Mesa del Sector Público y cuál debiese ser el aporte de la ANEF para fortalecer este instrumento?

La Mesa del Sector Público por sí misma, con todas sus limitaciones, con todos sus defectos, con todas sus carencias, sigue siendo y va a seguir siendo un instrumento indispensable de lucha de los trabajadores chilenos. El ser capaces de aglutinar en un espacio de negociación a 15 organizaciones que son las más representativas del Sector Público, y que en afiliación directa tienen más de 400 mil trabajadores afiliados y que representan en la negociación a un millón de trabajadores y trabajadoras por sí mismo, nadie debiera tener la soberbia de desechar por cuestiones particulares. Lo segundo es que evidentemente siempre es posible, y debe ser una tarea, pero no solo de la ANEF, del debate del conjunto de la Mesa, de ser capaces de visualizar cómo este proceso de negociación genera más capacidades y tenga más posibilidades de tener éxito. Ahí hay roles y habrá que hacer un debate más extenso en la organización, pero sobre todo con la Mesa y la Central, un debate crítico respecto de lo que ocurre con el rol de las otras organizaciones, de la Central, con cuestiones más prácticas, pero sobre todo un debate autocrítico, de cómo nosotros hacemos para que la ANEF sea un actor que impulse más, construya más y releve más en esta unidad sindical.

¿Respecto de la negociación de este año?

Respecto de lo concreto de la negociación que acabamos de cursar, me parece que tal como dio cuenta la decisión del Consejo de Presidentes y Delegados de aprobar la suscripción del acuerdo, desarrollamos una negociación en condiciones muy adversas y muy difíciles, como siempre lo prevenimos, fue capaz sobre la base de una articulación compleja de la negociación, pero sobre todo en la etapa final del impulso de movilización y de lucha del conjunto de los trabajadores públicos de generar y arrancarle al gobierno conquistas en el ámbito económico, que hemos declarado, y hemos asumido todos, que son mezquinas, pero particularmente de la proyección de una agenda de trabajo y de los compromisos adquiridos por el gobierno respecto del proceso de renovación de contratas de un nivel de avances que fue absolutamente valorado. Creo que en esta materia, y respecto de la evaluación concreta de la negociación, las expresiones de oportunismo que se generan o pueden darse por el espacio electoral, o incluso por sus prácticas permanente, siempre ven en todo proceso que desarrolla nuestra organización o nuestras base solo derrotas, son absolutamente atentatorias contra el movimiento sindical y particularmente de nuestras organizaciones. Nuestra democracia interna da cuenta de eso, y finalmente las decisiones las hemos tomado todos de conjunto. Evidentemente hoy día que hemos dado continuidad a nuestra exigencia respecto de terminar con los despidos arbitrarios en la administración a mi por lo menos ha sido una decisión, vuelvo a reiterar con una amplísima mayoría de delegados. Sin esa suscripción, esta exigencia sería absolutamente inviable, nadie puede exigir un acuerdo al cual no ha concurrido. No me cabe duda de que ha sido un aporte, que todavía, que queda por complementar a las luchas que nuestras asociaciones base han enfrentado ante los despidos y a las luchas que desde la ANEF hemos dado.

¿Frente a un gobierno de derecha la Mesa debiese ser un proceso de trabajo que inicie antes?

Es un aprendizaje que la Mesa ha hecho hace un rato largo. Fui coordinador de la Mesa durante cinco años, pero algo que la Mesa logró avanzar en ese periodo es cambiar la periocidad anual de trabajo a una dinámica de trabajo permanente. Nosotros estuvimos instalados con la Mesa del Sector Público durante los cuatro años de la Presidenta Bachelet, en un proceso permanente de implementación de los acuerdos alcanzados en la negociación del 2014, que hoy día están a la vista en múltiples elementos que uno pudiera mencionar. Los procesos de traspasos de honorarios, los incentivos al retiro del conjunto de las organizaciones de la Mesa del Sector Público negociado el periodo pasado y que también fueron parte de ese proceso inicial. El aval del proceso de fortalecimiento de estabilidad laboral y de carrera funcionaria en estructuras base de la ANEF y en otros sectores, y en varios sectores de la salud centralizada, o en materia de cuidado infantil. Eso es un aprendizaje que la Mesa ya hizo, es cierto que con el cambio de gobierno ese proceso se destabiliza un poco, porque las circunstancias obligan a la Mesa a reevaluar. El acuerdo que la ANEF concurrió y todas las organizaciones del Sector Público, las 15, donde hay una amplia diversidad de miradas sindicales, pero también de miradas políticas, de todo tipo, tiene ese componente puesto en el centro: una agenda de trabajo de continuidad que se expresa en el inicio del primer semestre del próximo año, en que la ANEF va a jugar un rol fundamental, no me cabe ninguna duda.

 

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