La señal más preocupante de este cierre de gobierno no está únicamente en los resultados, sino en el trato dado a la propia institucionalidad de género. Cuando un ministerio es conducido sin la fortaleza política suficiente, sin una acumulación técnica sólida y sin el peso estratégico que debiera tener, se vuelve frágil, intercambiable y prescindible. Y cuando eso ocurre, queda expuesto no solo al debilitamiento interno, sino también a ser fácilmente capturado, reenfocado o desmantelado por el siguiente ciclo político.
¿Hasta cuándo la institucionalidad de las mujeres seguirá siendo el lugar donde se deposita el símbolo, pero no la prioridad estratégica, ni el presupuesto, ni la conducción necesaria para producir cambios estructurales?
COMUNICADO PÚBLICO8 de marzo 2026 anfummeg