ANEF CONDENA LA INTERVENCIÓN MILITAR DE LOS EE.UU EN LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

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La Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), organización histórica de los trabajadores y trabajadoras del Estado de Chile, cumple con su deber de denunciar y condenar la brutal intervención militar de los Estados Unidos, que, tras una prolongada escalada de acoso y bloqueo, ha derivado hoy en acciones unilaterales que violan abiertamente el artículo 2° de la Carta de las Naciones Unidas. Dicho artículo establece que “los miembros de la organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado”.

El pueblo chileno conoce profundamente las formas de intervención del imperialismo norteamericano y los costos humanos y sociales que éstas han significado. Nuestra historia está marcada por acciones -plenamente documentadas- de injerencia financiera, económica, política y terrorista promovidas desde la década de 1960, que culminaron en el golpe civil y militar del 11 de septiembre de 1973. Aquel quiebre impuso 17 años de dictadura, miles de muertos y desaparecidos, millones de exiliados y la implementación de un sistema neoliberal orientado a la explotación permanente del país al servicio de intereses extranjeros.

Hoy, el manual de intervención y guerra sucia inspirado en la doctrina Monroe se repite y profundiza. Los gobiernos latinoamericanos han reaccionado con tibieza ante la escalada intervencionista de Donald Trump, visible primero en los procesos electorales de Argentina y más recientemente, con mayor crudeza, en el fraude consumado en las elecciones de Honduras. Sin pruebas ni debates en organismos multilaterales, se estigmatiza a Venezuela como un “narcogobierno” o promotor del terrorismo. Que nadie se engañe: en días recientes, el propio presidente de Estados Unidos declaró abiertamente que la intervención en curso tiene un único y claro objetivo, poner bajo control norteamericano la industria petrolera venezolana. Desde hace más de dos siglos, la apropiación de los recursos naturales y la subordinación política y económica de nuestros pueblos han sido el eje de las acciones imperialistas en América Latina.

Frente a esta agresión, los gobiernos y pueblos del continente deben reaccionar con urgencia, claridad y fuerza, articulando acciones concretas en repudio a la intervención militar en curso. Este 3 de enero de 2026 quedará marcado como el día en que, por primera vez en la historia, los Estados Unidos intervinieron militarmente de forma directa en América del Sur. Sus invasiones anteriores en América Central y el Caribe dejaron un saldo de dictaduras, masacres y desolación. Ninguna intervención militar estadounidense ha contribuido jamás a fortalecer la democracia, la libertad ni los derechos humanos; su huella es, en cambio, de muerte, destrucción y expropiación.

Sabemos que algunos intentarán justificar o incluso celebrar la tragedia que hoy se abate sobre el pueblo venezolano. Son los mismos que siguen justificando las dictaduras del Plan Cóndor y amparando a violadores de derechos humanos. Quienes se subordinan a los designios de potencias extranjeras no defienden el interés nacional ni el patriotismo: perpetúan la dependencia y la entrega de nuestra soberanía.

América Latina, sus pueblos y gobiernos, deben reafirmar su condición de Zona de Paz y dotarse de mecanismos comunes de acción para resguardar la autodeterminación, la soberanía territorial y la independencia política de nuestros países.

20260103 - DECLARACIÓN PÚBLICA - ANEF CONDENA LA AGRESIÓN DE LOS EEUU A LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

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